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Opiniones CruzadasEl peor de los males es tener conciencia de mucho y casi control de nada
June 26 Mi hermano: genio y figura
¡¡Madre!! Estoy que lo tiro. Dos entradas en el mismo mes. ¿¿¡¡Pero desde cuándo!!?? Bueno, he de decir que tiene un motivo muy importante para mí, para mi familia y, sobretodo, para mi hermano. Sí, ese mismo con el que salgo haciendo el chorra (porque no tiene otro nombre) en las fotos de un poquito más abajo (vaya manera más sucia de promocionar mi profesión como fotógrafo Gonzalo, pues así se llama, a sus 21 años ha conseguido recoger su orla de graduado universitario en magisterio, especialista en Educación Física. El pasado 20 de junio asistimos al acto de imposición de bandas (que como contaré después, tuvo muuuuuchas cosas) y las emociones que me recorrieron por dentro eran tremendas. En parte porque venían a mi memoria imágenes de lo que yo ya pasé hace no mucho tiempo todavía. En parte porque no cabía en la camisa del orgullo y de la alegría que me supone el verle cómo va superando pasos y escalones. Y en gran medida, por el profundo afecto que le tengo. Dicen que tenemos mucha suerte de llevarnos tan bien. Puede ser. A mis oídos llegan de vez en cuando, casi con frecuencia exacta de reloj suizo, peleas de hermanos ligeramente importantes (sin una causa demasiado “clara”, digamos, que las explique), líos de envidias y todos esos “chismorreos” que creo bien conocemos todos. La relación nuestra, en cambio, se resume en que no recuerdo haber discutido con él y todo se vuelven risas y situaciones totalmente extravagantes cuando nos reencontramos a lo largo de la semana (sí, he dicho bien lo de “reencontrarnos”. Casi ni dormimos en nuestra casa con lo que el día que nos cruzamos por ese lugar llamado “pensión”, como dice mi madre, es algo grandioso). En definitiva, creo que no se me va a quitar la sonrisa de la cara en lo que resta de año me temo. Un enorme ENHORABUENA hermano, porque te lo mereces.
Pos una vez, dicho lo dicho, tengo que contar lo de la graduación en sí, porque es de traca. Desde aquí decir que si me pongo exclusivamente a pensar en el asunto, me encierro en una urna gigante de cristal opaco y me embuto en uno de los trajes del CISA para no contaminarse y así aislarme mejor del entorno, no consigo organizar peor un acto de estas características. Sólo voy a poner dos ejemplos claros de “datos” que poseíamos en los días previos, y que ya aventuraban lo que iba a pasar. Primero: se graduaban unos 300 chicos, entre los que se incluía mi hermano claro está, y el aforo del auditorio es de 677 personas. Mal empezamos. ¿Cómo se puede elegir un lugar para tan solemne evento en el que, ya sólo con los protagonistas del asunto, ocupan casi el 50% de las localidades? Lógicamente, esto nos lleva al segundo de los detalles: Cada chico o chica sólo puede traer a dos familiares. Y no más, bajo amenazas de que se pueden quedar fuera. Mal hemos empezado y casi yo diría que hasta terminado. Me entra una profunda risa, que no se me quita desde que lo escuché, que si va la abuela, el abuelo, un hermano y los padres van a decir que dos entran y los otros tres se vuelven a casa por donde han venido. Por tanto, una vez realizadas las protestas oportunas (que me constan fueron acaloradillas, dejémoslo ahí) por parte de los graduandos la maquinaria neuronal que dios nos ha puesto sobre los hombros se puso a trabajar (una vez al año no hace daño) y descubrimos un fallo masivo en el sistema general de organización del CES-Don Bosco. Más concretamente en los archivos secretos de entrada al Auditorio Ángel Herrera (pues así se llamaba el susodicho edificio). Vamos, que cuando llegamos a la entrada vimos que había dos puertas, con dos personas diferentes que controlaban las mismas y , lo que es más importante, ¡cada una con una copia de las personas asistentes!.... Ya teníamos la maniobra "liante" montada. Gonzalo entraba por una puerta con mi madre diciendo que le faltaba una persona por venir y luego entrábamos por la otra otras dos personas (mi padre y el menda). Dicho y hecho, cogimos un buen asiento y la ceremonia dio comienzo, no sin que antes pasara lo que tenía que pasar. Fue muy gracioso porque al final, lo que comentaba, no vas a dejar a la abuela y a uno de los padres fuera. La gente a base de empujar se llevó por delante al guardia de la puerta, la puerta y a cualquier intento de evitar su entrada. Si es que tendríamos que haber llamado al ayuntamiento para que hicieran una inspección en ese momento y les pusieran, por bobos, una multa del copón de bastos. Y bueno la ceremonia muy protocolaria, con un coro incluido, y las típicas alabanzas a los ya ex alumnos, profesores y todo bicho viviente que hubiera participado en esa tremenda labor que es formar a un profesional de la enseñanza. Buff ... que bien suena!! En definitiva, ole que ole hermano y que lo disfrutes por siempre, que ya has llegao!! ENHORABUENA!! Y de propina una serie de fotos “peculiares” que nunca pueden faltar en nuestras apariciones públicas. Ahí abajo que quedan!!
Un saludo!!
P.D. : El día coincide con otra noticia importante. Es digno de mención porque la policía de tráfico ha multado a una señora por ir con su "Mini" en una calle de la ciudad a 750 Km/h. Incluso le llegó a casa la citación para ingresar en la cárcel ... ¡¡viva este mundo tan maravilloso!! June 11 Montpellier Romántico, que no románico
Todo empezó cierta madrugada de un 6 de junio. Cuando el reloj sonó a las tres de la mañana todo parecía uno de esos días en los que, habiéndome acostado tarde la noche anterior, el mundo se derrumbaba sobre mis párpados haciéndolos caer inexorablemente en el sentido de la gravedad (desde luego empiezo poético...) Vamos, que me pesaban los ojos, vaya.
-¡Madre mía!- Pensé. -Yo hoy no llego ni al desayuno-
Decir que este tipo de comentarios-reflexiones a primera hora de la mañana son muy típicos en mi cabeza cuando me levanto con los que les doy muy poca importancia. Y menos aún en el momento en el que me doy cuenta que mi viaje matinal no van a ser los 35 km que me separan del CISA, ¡¡sino los casi 1000km que nos separan de Montpellier!!
Qué día más bonito. Sí señor. Mi hermano cogió su pijama, además de su coche, y nos pasamos a recoger a Danielle. Cuando la vimos, parecía una isla en la inmensidad del vacío de una calle que a esas horas parecía que la estaban aún poniendo. Únicamente el revoloteo hambriento de varios taxis a su alrededor buscando carne de pasajero despistado nos hacía ver que en esta ciudad llamada Madrid aún vive gente.
Sin ninguna complicación llegamos al aeropuerto y nos subimos al avión ... bueno sí, no había ninguna cafetería abierta por lo que nos quedamos sin poder probar bocado antes de salir volando. Menos mal que mi copiloto de alta cualificación se había estudiado en el billete electrónico la zona en la que decía que nos daban un desayuno a bordo. Y digo SÓLO esa zona porque no sabía la hora exacta de salida del vuelo
En fin, que sólo aguantamos despiertos el tiempo justo y necesario para que nos sirvieran un té y un zumo de tetra-brick, además de todos los cruasanes del mundo debido a que el avión iba medio vacío y sobraban: siempre que pasaban con la bandeja, nos hacíamos los despistaos y cogíamos otro y otro más, hasta que se dieron cuenta de que los gorrones del asiento 15E y 15D les estaban sablando media despensa. Total, que medio minuto sin hablar y los ojos se cierran. Ya me despierto cuando el avión toca tierra en Lyón. Y digo “me despierto” porque aún tuve que avisarle a mi compañera que habíamos aterrizado (qué manera de soñar!! Y luego hablan de mí...;) ) Nada, de nuevo, maletas en mano llenas de demasiadas ilusiones y ganas, nos fuimos a por el vehículo que nos iba a llevar a Montpellier. Allí nos recibe un tipo vestido de traje, buena presencia y con pinta, a priori, de saber lo que hace.
-English?- le preguntamos - Yes, of cougse- (tengo que ponerlo con acento francés porque nuestra expectación crecía con ese tipo de detalles)
Bueno, 15 minutos después y después también de haberle dado hasta el carné del club Nintendo (yo ya no sabía qué más me podía pedir) todavía seguíamos en ese mostrador. ¡¡Ni que estuviéramos alquilando un arma de destrucción masiva!! En ese instante me convertí el tío mejor identificado de toda Francia ... que barbaridad!! Cuando ya parecía haber terminado le preguntamos que qué marca de coche tenemos (nosotros habíamos pedido un Renault Twingo) y recibimos la buena noticia de que no había esa marca y que nos daban un Fiat Punto de los nuevos. Esto empieza a ser estupendo. Tras perdernos entre las líneas de aparcamiento buscando nuestro puntito, intentado abrir un par (que a la postre lógicamente no se abrieron) y de que mi querida Danielle quisiera meterse en un Mercedes clase C (¡¡anda que no hubiera estado bien que el mando hubiera abierto ese bicho!!), volvemos a preguntar a nuestro amigo, que con cara de incredulidad al tiempo que algo de pavor por usar un idioma que no es el suyo, nos medio explica por dónde anda. ¿Creíais que ya estaba todo hecho? Ni de coña. Algo nos había dicho acerca de que estaba en la zona Kilimanjaro, posición 4. Pero la susodicha montañita no aparecía por ningún lado. Al final otro chico de por allí nos solucionó la papeleta y nos montamos en nuestro coche con destino Montpellier. Espectacular el trayecto. Serpenteando entre las dos orillas del río Rhone la carretera discurre por zonas de tupida montaña y bastas llanuras, donde el viento es el principal enemigo de la conducción. Fueron casi 4 horas en las que entre las indicaciones de nuestra anfitriona (grandes, muy grandes!!) y la pericia de la copiloto cualificada (grande, muy grande, Danielle) nos plantamos en la mismísima Montpellier
Sólo unos minutos después vimos a "Agoa" (lo siento, he de seguir poniéndolo en francés
El resto del día pasó entre risas, conversaciones, paseos por la ciudad hasta altas horas (todo en referencia a la vida francesa) y fotos...muuuchas fotos, hasta el punto de que ahora me he ganado el sobrenombre de “Japalberto” en honor a esos pequeños grandes hombres orientales que cargan con miles de carretes fotográficos tras cada viaje. Lo bueno es que lo mío es digital así que no pesa. En definitiva, sólo el cansancio de casi 23 horas despiertos nos cortó un primer día muy estupendo. Bueno, eso y los objetos que de noche deciden por sí mismos bajarse de sus soportes. Intentaron que se alargara la noche, aunque no lo consiguieron.
El siguiente despertó con la alarma del móvil (que no escuchó Danielle) y la correspondiente sesión fotográfica. A la playa que fuimos, donde se demostró que el deporte oficial que enseñan en Holanda en las escuelas es el “Lanzamiento de piedras al agua para que hagan ranas”. Apareció además la figura de Marco Polo, las modelos comenzaron a trabajar y vimos el refugio del “Bicho”. Con Brum, fuimos al puente del diablo (o del infierno, y así darle más énfasis Paseamos por el pueblo de cuyo nombre no me acuerdo (nuestra guía turística me temo que me quitará algún gallifante ... Danielle ayúdame!! Que de ésta no salgo), con crepé incluido y fotos, digamos, “curiosas” de por medio (para no variar). Y nada, a casa a ver el labo que por allí se gastan, cenar y a los Fanfares. Vamos, ¡¡que bailando por las calles nos hallábamos!! Poco más de día, además de un intento de interrogatorio con nocturnidad tipo KGB . Sólo una, dos o tres monedas, ¡¡ni una más ni una menos!! El día siguiente fue un gran colofón a todo el finde, con el restaurante al que nos llevó Aroa (muy bueno, sobretodo el baño). Y como de las despedidas no me quiero acordar porque no las llevo demasiado bien, lo dejaré aquí.
Simplemente diré que muchas gracias a mis compañeras de viaje por lo bien que se ha pasado. Se me quedan en mente muchas más anécdotas y situaciones, lo que me lleva a sentir que ha sido un finde tremendamente agradable. En cuanto a Montpellier, decir que es un sitio precioso, bueno para vivir y excepcional para seguir y terminar la tesis. Muchos ánimos Aroa y a por ella, sabiendo que en estos momentos estás secuestrada para empezar a finiquitarla. Y Danielle...¡¡viva el equipo B!!
Saludos!! March 11 El año que volvemos a vivir peligrosamenteEsto lo escribí por el mes de Julio del año pasado y lo quité de circulación porque en esos instantes no interesaba. Lo he modificado ligeramente con unas ideas no influenciadas por el sentimentalismo de aquel tiempo. Por lo tanto, creo que recoge perfectamente lo que pasaba y pasa por mi cabeza y ahora es un buen momento (como cualquier otro) para volverlo a publicar. Espero haber sabido transmitir lo que quiero:
“Hoy , poco más de un año y dos días después vuelvo a escribir sobre un tema que se me antoja necesario. De nuevo tengo que hacer balance ... necesito hacer balance. Pues sí. Decir que lejano queda ese día tres de septiembre de 2006 en el que iba con ilusión a empezar el nuevo año en ese pequeño cubículo lleno de matraces. No en vano, había conseguido sacar adelante un experimento justo antes de vacaciones que me iba a dar mucho juego justo a la vuelta. Y con esa idea convivía. Era viernes y no se podía hacer mucho más que sacar las celulitas de su letargo de 80 grados bajo cero. Aún recuerdo que el lunes empecé con esos experimentos y a la tarde me fui con una buena amiga a ver "Alatriste". Mis palabras más o menos exactas fueron las siguientes: " ¡Qué ganas tengo de ir mañana al labo porque estoy deseando ver el resultado de todo lo de hoy". Cuántas cosas han cambiado desde entonces ... Decir que aún tengo el corazón en un puño por lo que pasó ayer. Fui al laboratorio y durante las dos horas que estuve allí pude despedir a mucha gente; dos horas en las que hablé con esas personas con las que merece la pena hablar; y dos horas en las que pasó algo que a nadie recomiendo: dejar limpio (no todo por razones que muchos sabéis) el sitio para que el que tenga que venir se lo encuentre impecable. Sí señores, tras más de siete años en esa facultad de los cuales casi tres en el laboratorio de Microbiología uno abandona la nave para (quien sabe) si dar un paso adelante en su carrera profesional. Me da mucha pena por todo lo que ha supuesto para mí ese lugar, las múltiples vivencias que allí me han sucedido y por la buena formación académica que me he llevado puesta. Pero hay ciertos temas que no pueden seguir así y te obligan a tomar esta decisión. Estoy muy harto de cosas del tipo “esa silla es mía porque yo estoy por encima de ti en el escalafón”. Estoy harto de que lo que hoy es blanco y prioritario, mañana se convierta en negro y en un "¿Y por qué este chico/a está haciendo esto?". No soporto comentarios del tipo: "ahora que estas personas se han ido es tu oportunidad de sacar esto adelante" (¿Y qué pasa con los dos pu...s años que llevo aquí currando? ¿Antes no se podía o algo así? -perdonad la expresión pero me hierve la sangre cuando viene a mi cabeza esa escena-). También se ha de resaltar que resaltar la profunda ineptitud de la gente de allí dentro para llevar a un grupo humano. Serán todo lo bueno que sean (o no, desgraciadamente) desde el punto de vista experimental y científico, pero son absolutamente incapaces de mantener a un grupo de personas en mayor o menor armonía. Yo no digo que no vaya a haber roces. "En todos lados cuecen habas" dicen por ahí. Pero algo que pesa en mi decisión es, entre muchas otras, la siguiente situación: Entro en el despacho de Jesús, mi jefe de ese lugar, y tras los típicos comentarios tipo ¿qué haces hoy? y ¿qué tal va?, comienza el desvarío existencial de una persona que anda perdida en un basto océano de orgullo y del "yo sé más que tú". "Alberto que creo que vas a heredar el proyecto "X" (da igual como se llame). Como sabrás esto ya lo hizo “Spiderman” (nombre obviamente ficticio) hace un tiempo pero por unos motivos o por otros no me creo los resultados que salieron y tienes tú que corroborarlos o desmentirlos". Es una pena que conozca el proyecto "X" y que tenga cierta amistad con “el hombre araña”. Desgraciadamente también sé que esta persona decidió enfrentarse a mi jefe por la manera que tenía de hacer las cosas y como resultado, está fuera de la unidad de investigación (también decidió dejarles en la estacada). Por ese motivo, y no otro (por mucho que lo quiera camuflar -NO ME LO CREO, Jesús-), no acepta los resultados de entonces. Fijaos si la subnormalidad acecha en ese laboratorio, que mi ex-jefe piensa absolutamente convencido que Spiderman falsea los resultados porque este señor está en desacuerdo con ciertas facetas suyas (de dudosa validez, todo hay que decirlo). Y yo no estoy dispuesto a solucionar las afrentas personales de ningún tipo ni de nadie, porque lo que yo tengo que hacer es mi tesis doctoral. Dicho lo dicho, me dejo por contar en la recámara muchas más cosas que también tienen un peso específico importante en todo esto, pero que necesitaría mucho tiempo y espacio para contarlo. Sólo añadir que hay temas de ineptitud moral, bajeza personal y concesiones de becas a quien no correspondía. No sé si será una decisión buena a largo plazo, lo único que sé es que es la decisión que he de tomar ahora. Sin más. Decir que no todo es malo. Que en estos dos años de tesis he conocido a muchas personas buenas y me llevo un cúmulo de conocimientos muy importante para mi futuro. Cursos de doctorado, un DEA, exposiciones en congresos, ... y lo que más valoro ahora mismo. He podido conocer y convivir con una persona a la que recordaré siempre, porque sin ella hubiera sido todo más difícil. El cariño, el amor y la amistad que me brindó tanto dentro como fuera de ese lugar ha sido algo muy bonito. Si lo lees, gracias de todo corazón. En fin, señores y señoritas, espero que si el año que viene veis fotos de mi cabeza embutida en una escafandra de neopreno, no os preocupéis (ni os riáis, jodíos) que puede que ese sea mi futuro en la ciencia. Y a esas personas tan ineptas, tan falsas y tan niños menores de tres años a las que aquí hago alusión (Elvira, Jesús ... cambiad en algo porque vamos ... creo que ya es hora de que paséis esa fase en la que vuestra mamá os da el pecho), también gracias porque me habéis demostrado cuan tonta puede llegar a ser la especie humana. Algo me olía ya antes, pero ahora queda absoluta e irremediablemente demostrado”
Nada, esto, como ya he dicho, no deja de ser una pequeña reflexión de la situación que vivía en aquellos días y por los que hoy felizmente (y recalco esta palabra: felizmente) estoy donde estoy y hago lo que hago.
¡¡¡Viva la libertad de expresión!!!
January 18 La vida siempre se abre camino La verdad es que no me prodigo mucho en escribir en los últimos meses pero cuando hay un tema que me inquieta no queda más remedio que coger el teclado y aporrearlo hasta la saciedad toda vez que se dé forma a la idea. Y ésta es una de esas ocasiones.
Todos mis allegados conocen un poquito el lugar en donde un servidor pasa el tiempo los días de diario y a veces las vacaciones (a su pesar, eso no lo dudéis). Se hace llamar CISA o Centro de Investigación en Sanidad Animal. Cuando llegas al lugar lo primero que te recibe es una verja cerrada, flanqueada por una cámara de seguridad, y que esconde tras de sí una carretera que no deja claro su destino. De no ser por el enorme cartel que anuncia dónde entramos, parecería, sobretodo en las mañanas con niebla (es decir, la mayoría), un escenario digno del mismísimo “Silent Hill”. Comienzan las primeras sensaciones... De pronto, y sin saber por qué, la valla se abre invitándote a pasar a la aparente trampa mortal. Cuando con tu vehículo avanzas unos 50 metros divisas una caseta que cierra de nuevo la carretera con una barrera levadiza. Un guardia sale a tu encuentro y si eres de la casa, simplemente te deja pasar hacia un aparcamiento que nunca he llegado a verlo lleno del todo. Y no precisamente porque sea muy grande. Siguen creciendo las sensaciones... Cuando ya a pie entras al edificio principal y traspasas una puerta con código de seguridad (flanqueada -¡cómo no!- por otro guardia de seguridad) tienes que rebasar dos puertas que te recuerdan si has cerrado la inmediatamente anterior. El motivo no es otro que el mantenimiento de la presión negativa dentro del recinto de alta seguridad: el “P3”. Te quitas la ropa (toda sin falta), atraviesas un torno, te embutes en un pijama blanco parecido al de los hospitales y sobre tus zuecos atraviesas dos nuevas puertas parecidas a las de la entrada. Las sensaciones se traducen en pulso acelerado, inquietud por los sutiles ruidos que sobrevuelan los anchos pasillos y un pensamiento que emerge sobre todos los demás: “¿Qué demonios hay aquí dentro?”. O lo que es más importante: “¿Cuán peligroso ha de ser?”.
Pero aún no se acaba aquí el asunto. Yendo hacia el animalario te encuentras (esto ya nos suena) con una nueva puerta con código digital, tras la cual tienes dos opciones: o bien ponerte unas calzas o cambiar tu calzado por unas botas de goma. Tras apuntarte en el registro de entradas y salidas pasas a un pasillo en el que a ambos lados se imponen unas enormes puertas rojas de metal. Son puertas neumáticas, es decir, que en los bordes de las mismas hay una goma hinchable para separar del exterior y sellar herméticamente las estancias interiores. Son los llamados “Box” de los animales. Dentro podemos encontrar casi cualquier tipo de especie animal contaminada o contagiada de las más exóticas enfermedades que os podáis imaginar. Para entrar, por lo tanto, hay que cumplir un nuevo protocolo de seguridad. Te desnudas del todo y comienzas el momento “Encuentros en la tercera fase”, como yo lo llamo. Empiezas por ponerte ropa interior nueva, para continuar con un mono vaquero de color verde pistacho, que se ajusta al cuerpo con gomas en la apertura de las extremidades y una cremallera en el pecho. Te colocas doble gorro de ducha junto con doble guante de nitrilo en las manos (es un material algo más duro que los clásicos de látex). Tras ajustarte la mascarilla con filtro de partículas de rigor, te envuelves en otro mono, blanco y esta vez de papel plastificado, con su capucha, cremallera y demás. Para que os hagáis una idea, son parecidos, si no los mismos, que se utilizaron en la limpieza del “chapapote” en Galicia. Si consigues moverte (no sabéis lo que aquello te merma en movimiento), atraviesas un corto y estrecho pasillo hasta la verdadera puerta de entrada, no sin antes ponerte las correspondientes botas de goma que únicamente se usan allí dentro.
Abres los cerrojos, y ya por fin vemos las jaulas de los animales. En mi caso son o bien ratones o bien hámster, o lo que es lo mismo, nada espectacular a priori. Pero de verdad que pasando allí mucho tiempo (y creedme que te lo pasas) llegas a ver bastantes cosas de ellos que ni te imaginas que pudieras llegar a ver precisamente en ese recinto tan pequeño.
Sin ir más lejos, ayer por la mañana. En un sitio así y por lo que os podréis imaginar, el control existente sobre todo bicho viviente que allí entra es casi agobiante a veces. Es más, para enfermar a los animales, únicamente se utilizan hembras en el Box, por aquello de que los machos son demasiado “machos” como para convivir PACÍFICAMENTE en un recinto reducido. Pues bien, al mirar la jaula número 3157, que era la que tocaba en ese momento manipular, descubres que debajo de las 6 ratonas que componen la población de esa jaula aparecen amontonados unos animalitos pequeños (no son mayores que una falange del dedo meñique), rosados, que se asemejan a las ovejitas del belén pero moviéndose. ¡¡Habían tenido ratoncillos, siendo todas hembras!! La explicación es sencilla aunque no deja de sorprenderme el hecho: una, que vaya un polizón camuflado u otra, que ya estuvieran preñadas antes de entrar en la jaula. Pero aun con el control que se ejerce sobre ellos son capaces de llegar a luchar por mantener la especie.
Además pueden ver comportamientos territoriales, como he dicho antes. Los machos luchan por el control de la jaula y pueden llegar a pelearse hasta la muerte. Incluso entre hermanos de la misma camada. Además, el que sale vencedor “marca” a los demás ratones, chupándoles el cuerpo, dejando sin pelo esas zonas. Y todo en ese ambiente de control extremo... De ahí que la vida siempre se abra camino. Es muy posible incluso que dejándoles solos sin cuidados, seguro que terminan manteniéndose durante muchas generaciones
En fin, otra vez más y mejor, supongo. Un saludo!! September 23 El día que jugamos a la ruleta rusa
La verdad es que el título de esta entrada me lo sugirió indirectamente un compañero, hablando de un tema que nada tenía que ver con el baloncesto, pero que, me parece, resume lo que ocurrió el pasado domingo en el Palacio de Deportes. Después de todos estos días he podido leer y escuchar muchísimas opiniones de las más diversas procedencias. Periódicos, televisión y conversaciones de bar he visto que, como en todo, a veces se exagera, a veces nos quedamos cortos y en ocasiones el forofismo nos puede por encima de la objetividad con la que podríamos tratar el tema. Pero, ¿qué es el deporte sino pasión y sentimiento? “Crimen y castigo” rezaba el titular del diario El País. O “Rusia gana el Eurobasket” decía Marca en su versión digital. Son palabras nada sensacionalistas, esperables desde el momento en que el baloncesto no es un deporte mayoritario y no desata tantos amores y odios como lo puede hacer el todo-poderoso fútbol. Pero el que me llamó mucho la atención fue el del diario El Mundo: “Rusia tumba a España en la final”. Efectivamente una canasta de los rusos a falta de 2 segundos para la conclusión hizo que el título se fuera a manos de los Kirilenko y compañía. Pero no se ha perdido únicamente en este partido. Aun así, hay varias cosas que se hicieron mal en el mismo. Comienzas a ver estadísticas y te llevas bastantes sorpresas, ya que este equipo, a pesar de ser básicamente el mismo en cuanto a integrantes se refiere, ha perdido algunas señas de identidad que le hicieron ser campeón del mundo en Japón hace un año. ¿Qué falló en la final del Eurobasket 2007? En primer lugar se ha alabado mucho la labor de Calderón. Yo no estoy tan seguro de que lo hiciera bien del todo. Ahora me explico. Comenzó de manera brillante, siendo importante en la tempranera ventaja de 10 puntos (16-8) que cogió España casi sin darnos cuenta (2/2 en tiros de 3 puntos). Muy activo cuando el balón estaba en su poder, marcó 6 puntos en un total de 4 tiros de campo, robó un balón y cogió un rebote ofensivo antes de que Pepu le sentara a falta de 1:52 para el final del primer cuarto. Aun así me pareció que dejaba demasiado suelto al base ruso, ya que en ese tiempo J.R. Holden metió 4 puntos, permitiéndole 5 tiros. En ese momento entró Carlos Cabezas, que se mantuvo hasta el minuto 5:49 del segundo cuarto. 7 minutos en los que la producción del base de raza negra nacionalizado ruso, se resume en ningún tiro de campo y una falta en ataque. Buena defensa y buena dirección en mi opinión, en tanto a lo que un base suplente se requiere. 2 puntos, 1 asistencia y 1 pérdida de balón, 4 jugadores diferentes realizando lanzamientos a canasta y con un parcial global de 9-9 (25-17). De nuevo sale Calde a pista. El equipo incrementa un poquito la ventaja con un parcial de 9-8 en poco menos de 3 minutos, con 3 puntos y dos asistencias del base extremeño (34-25). En estos minutos, la anotación de los rusos se sustentaban en acciones de Kirikenko y ocasiones aisladas de Khryapa. A falta de 2:23 para el final entran Sergio Rodriguez y Alex Mumbrú. No salió bien, toda vez que el parcial en ese tiempo fue de 0-6 y que el jugador que defendía este último, A. Ponkrashov, consigue 4 puntos, 1 rebote y 1 robo de balón. Bien, hasta aquí todo bien en lo que al base titular español se refiere: 9 puntos, 2 asistencias, 1 robo y 1 rebote, con un parcial de +9, cuando él estuvo en el campo. Pero llegamos a la segunda parte, donde se fraguó la derrota. No digo que sea el culpable. De hecho, en el segundo tiempo anotó 6 puntos y cogió 3 rebotes. Pero se escondió. Como hemos visto es un jugador que cuando está en cancha parece que revitaliza al equipo. Coge la iniciativa en ataque y algo diferente sucede sobre el parquet. Pues bien, me voy a centrar en el último cuarto. Estuvo un total de 6 minutos y 24 segundos, en los que únicamente realizó un tiro de 3 puntos que no anotó. Con él en pista, de los 11 ataques que terminaron con lanzamiento del equipo español, 8 tuvieron a Gasol como finalizador. Es más, los 7 últimos ataques del partido fueron del de Sant Boi. A priori sería una decisión correcta, pero no lo era teniendo en cuenta la situación de partido (muy igualada) y los pobres porcentajes de tiros libres del pívot catalán. Quizá fueran órdenes directas desde el banquillo. Es una opción. Pero un jugador de su categoría debería haber leído correctamente el juego y haber tomado más protagonismo en esos instantes finales. Para terminar de rematar la faena, Holden, que desde el primer cuarto no había anotado y tan solo llevaba un tiro de campo fallado más, despertó. Comenzó a tomar ritmo de lanzamiento, aun sin mucho acierto (1/4 en tiros de dos y 0/1 en tiros de 3), hasta que llegó la jugada final. Una defensa buena de los españoles había terminado con el susodicho en posesión de la pelota, escorado un poquito a la derecha de la cabeza de la bombilla, con sólo dos segundos de posesión y 4 de partido, yendo 1 punto por debajo en el marcador. Calderón, por querer realizar el tapón del siglo y ser el héroe de esa última jugada, se come una finta de tiro no demasiado ortodoxa ni efectiva en condiciones normales y permite un lanzamiento cómodo, apresurado eso sí, pero al fin y al cabo cómodo, del base ruso. La suerte que nos acompañó en el triple fallado de Nocioni el año pasado no se alió de nuevo con los de Pepu y el tiro entró tras hacer una filigrana con el tablero: España 59-60 Rusia. Sin más. Como se puede deducir de todo ello, no me agrada demasiado cuando mentes supuestamente entendidas de esto alaban a José Manuel Calderón porque se les llena la boca diciendo que juega en los Toronto Raptors de la NBA. Pero bueno, no fue la única causa de que se perdiera este partido. Creo que hay otro factor, llamado Aleksey Savrasenko, que pudo definir la suerte final del partido. Si os acordáis, el equipo ruso partía de partida con un pívot de 2 metros y 17 centímetros, con unas dudosas cualidades técnicas, pero grande de narices. Sus estadísticas no fueron nada rimbombantes, 10 puntos y 1 rebote, pero como veréis decantó algo la balanza. En baloncesto FIBA, los jugadores de esas características físicas son un bien preciado pero escaso. No hay demasiados equipos que cuenten con un jugador de más de 7 pies de altura. Además en el caso concreto del jugador que nos ocupa, tiene algún movimiento de poste bajo, un ganchito bastante trabajado y poco más. Pero suficiente para que te haga un roto en el momento en que descuides su defensa. Y los rusos con buen criterio lo utilizan. Si ves los partidos anteriores de Rusia, Savrasenko es un jugador que se lanza los primeros tiros de los partidos (desde debajo del aro, claro está) y cada vez que vuelve a entrar en la cancha es casi el primer objetivo del ataque de este equipo. En la final no fue diferente. En el primer minuto de partido, 1 tiro de campo (fallado) y una asistencia. Le sientan a falta de 6:15 para el final del primer cuarto. Vuelve a cancha en el inicio del segundo, y dos tiros libres acertados en el primer minuto, otro tiro de campo en el 8:21, dos canastas entre el minuto 4 y cinco del susodicho cuarto … Me parece increíble que, después de todo el europeo y un partido ya jugado contra los rusos, este jugador nos meta 8 puntos casi seguidos. La cosa se agrava aún más cuando justo el día anterior, en la semifinal contra los lituanos, Savrasenko hizo algo parecido con TODOS los entrenadores españoles en la grada, cogiendo notas como locos. ¿Acaso se durmieron justo en los momentos en los que el gigante ruso estaba en cancha? Bueno, pudo haber otros factores como los tiros libres de Gasol, que el hermano no jugara más tiempo, que Rudy y Navarro parecían acongojados (hablando en plata), el cansancio o que no estuviéramos de acuerdo con las rotaciones. Pero no todo fue malo. La plata es nuestra y tenemos la clasificación para Pekín en el bolsillo. Además he de dar un voto a favor del fuertemente criticado Carlos Jiménez. Yo, no sé por qué, pero se tiende a hacer el comentario fácil: “Mira este, casi sin puntos, pierde un balón en el último minuto, .... bla bla bla ...”. Empecemos con datos objetivos. Jugó un total de 28 minutos, en los cuales el parcial global es de +10 a favor de España. Al final del segundo cuarto, cuando Ponkrashov se lía a meter puntos y a coger rebotes en el parcial de 0-6 a favor de los rusos, fue únicamente en el momento en el que Pepu sienta a Jiménez después de llevar un buen rato en la pista. Adivinemos quién defendía a este ruso .... En el último cuarto se le critica duramente la pérdida de balón a falta de 59 segundos. No digo que no tenga su importancia, que la tiene. Lo que me parece injusto es que nadie se acuerda que Rudy hace algo exactamente igual sólo un par de jugadas antes. Pero como Rudy es quien es, no lo puede hacer mal nunca ...(y que conste que a mí me gusta bastante) Además, en ese mismo periodo, cuando los Calderón, Navarro, Garbajosa y compañía debían de coger las riendas del ataque, se murieron de miedo y no lanzaron nada a canasta (Sólo estos dos últimos realizaron un tiro cada uno a principio de cuarto). Pues bien, ¿quién fue el que intentó hacer algo en ese sentido? Sin mucho acierto, todo hay que decirlo, Carlos Jiménez fue el jugador español que más lanzó detrás de Gasol en este periodo. “Suma y sigue” le llaman en La Sexta. Y con todo merecimiento. Es el jugador que trata de paliar las carencias del equipo cuando éstas salen a relucir. Por eso es un jugador esencial en esta selección, y por eso debe seguir yendo a las sucesivas convocatorias internacionales. Por lo demás, con respecto al resto del campeonato, se cometieron varios errores más, que ya comentaré en otra ocasión, errores que llevaron a jugar la final de la manera en la que se jugó.
Hasta otra y ¡¡a por las olimpiadas se ha dicho!! (Gracias por los comentarios de todos con los que he podido charlar del tema. “Graaaande, muy grande”)
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